Sopa de Burbujas

Apacible. Floral. Luminosa y Oscura.

8 Meses.

Falta un mes para que sea mamá. Son ya ocho meses de pasar por los cambios más grandes de mi vida, buenos y malos. Cada mujer en este estado lo vive diferente, es un proceso personal y único. El mío me acaba de pedir que lo comparta, porque a veces, en verdad es bueno saber que no somos los únicos que se sienten de alguna manera, a veces está bien saber que alguien allá afuera sintió o vivió algo parecido.
Ser mamá, para mi, no empieza cuando te entregan a tu bebé, yo empecé a sentirme mamá desde que las pruebas salieron positivas. Es curioso, pero desde meses antes tuve varios sueños en los que aparecía un bebé y era mío, como si algo me estuviera mandando una señal, y es que yo me estaba cuidando, usaba los parches, que por cierto, causaron una revolución en mi cuerpo, tanto, que un día decidí dejarlos y a los otros dos días, Florencia decidió que mi novio y yo fuéramos sus papás. Nunca nos imaginamos que por dos días de no cuidarnos iba a suceder, pero pasó (claro que nos enteramos un mes después) y para nosotros fue una noticia que realmente no nos sorprendió, al contrario, nos puso contentos y eso fue raro porque ninguno de los dos queríamos ser papás todavía, pero cuando nos vimos a los ojos supimos que el hecho de que nos pasara a nosotros, hacía que fuera la noticia más bonita, porque para mi él es la mejor persona, no me gustaría que mis hijos fueran de alguien más, y él piensa lo mismo de mi.
La primer experiencia fea fue cuando le conté a una de las personas con las que trabajaba sobre el embarazo, su primer comentario al respecto fue: “uy, entonces ya no vas a poder trabajar”, corte A, dejó de pagarme, pero eso sí, me pedía seguir haciendo mi chamba, cosa que poco a poco dejé de hacer y al final “renuncié”, pero realmente me corrieron desde el momento en el que supo sobre mi estado. Para mi fue difícil, amaba ese trabajo y cada cosa que hice por él fue con amor, así que el dolor que sentí al irme estaba acompañado de amor, y eso me ayudó a sobrellevarlo de una mejor manera.
Así empezaron a pasar los meses, el segundo, tercero y cuarto fueron de puritita resistencia, no había día que no vomitara, mi cuerpo no aceptaba ni un vaso con agua, intenté todos los remedios: té de jengibre, aceitunas, paletas de limón, masticar hielo…y también bonadoxina, nada me ayudó. Para este momento, mi paciencia estaba pendiendo de un hilito, estaba desesperada y por primera vez experimenté esa sensación de no controlar tu propio cuerpo, porque no era como una cruda que te curas con unos chilaquiles o un caldo de camarón, no era como una enfermedad de la panza que te curas con un Treda o Pepto, esto había que dejarlo ser, y vivirlo y aguantar. Hubo días en los que yo era como un muñequito de trapo, pero siempre que me iba para abajo recordaba el por qué y entonces resistir ya no era tan difícil. Soy muy afortunada por no haber vivido esto sola, porque mi novio siempre estuvo ahí para agarrarme el cabello y que no se llenara de vómito, para pasarme a las 3am, a las 4am a las 7am a las 8pm, etc., bolsitas de plástico, porque era una misión imposible que lograra llegar al baño, siempre estuvo ahí para ir por mis remedios inservibles y para echarme porras, por eso hoy más que nunca admiro a las mujeres que pasan por esto solas, qué fuerza tan grande la de ellas.
En estos primeros meses también sufrí de la primer paranoia del embarazo, son los meses de más cuidado en los que cualquier descuido puede provocar un aborto o que no se forme debidamente el feto, me daba mucho miedo perderlo, sentía cólicos y no era normal, me asustaba mucho, esto hizo que dejar ciertos hábitos no me costara ni un pelito de trabajo. La fiestera y reventada de mi, se olvidó del alcohol, del cigarro, de la maconha y de las desveladas.
Mi vida y mi cuerpo poco a poco dejaban de ser lo que eran, además del embarazo, el tipo demente que teníamos como vecino, una noche decidió volverse todavía más loco, estuvo a punto de darle a mi novio la golpiza de su vida, a mi me gritó una buena tanda de groserías y pensó que desnudarse y enseñarnos su pequeño pito nos iba a hacer reaccionar y ponernos a su nivel. Pobre hombre, lo único que nos provocó fue mucha lástima pero obviamente por nuestra salud mental y la de nuestra lentejilla, decidimos mudarnos. Otro cambio.
Acabaron los vómitos y las náuseas, acabó la paranoia del primer trimestre, nos cambiamos de casa y empezó una segunda fase.
Nuestra nueva casa es realmente pequeñita, pero es el lugar más grande y lleno de amor en el que sentí por primera vez el mar en mi panza, las olitas, los pececitos, a Florencia. Sentir esos movimientos es de las cosas más impresionantes, inexplicables y maravillosas, se puede entrar en un estado de trance y paz que ni viendo el paisaje más hermoso o escuchando la canción más bonita he podido sentir, puede ser parecido pero esto es como 100 veces más poderoso.
Compartir esto con mi familia, mi novio y mis amigos fue emocionante, me daban ganas de que todo mundo tocara mi panza y sintiera lo que yo sentía, pero era imposible, es algo tan mío que si bien se transmite una parte, nadie puede entender. En este punto me di cuenta de la conexión tan profunda que se estaba creando entre mi hija y yo, en este punto me di cuenta lo conectados que estamos todos con nuestras madres, aunque la vida nos separe un poco de ellas, siempre, siempre, siempre, habrá un lazo mágico que nos unirá a ellas, y digo que es mágico porque es una energía brillante que nos rodea día con día. Pienso en los bebés abandonados, golpeados o abusados por sus madres y aún ellos, siempre van a tener esa energía rodeándolos porque lo que se produce al momento de tener a un ser vivo, formándose, alimentándose y viviendo del cuerpo y en el cuerpo de su madre es algo que ni esas atrocidades pueden eliminar. Entonces me di cuenta también de todo lo que una mujer le transmite a sus hijos, del poder tan fuerte y de la responsabilidad tan grande, más que económica, emocional, y me pregunto ¿cuánto absorbe un feto, un bebé, de energía y emociones antes de nacer?, ¿cuánto importa que su mamá esté feliz o que sea una desgraciada o que lo desee o no desee?, ¿cuánto importan los primeros años de un niño que es indefenso y que depende 100% de la mujer en la que se creó?
Es aquí donde le pido al universo que me de la capacidad de ser una buena mamá, de no regarla tanto, de no desquitar nunca mis fracasos y mis traumas en mi hija, y entra un poco de ansiedad y hay tardes en las que mi mente se va y se va y también hay miedo.
Otra de las cosas que para mi han sido bien difíciles es el cambio en mi cuerpo, en lo exterior. Estamos tan educados a creer que la belleza es de una manera que a veces es difícil darse cuenta y entender que la belleza no es eso que nos han enseñado, la belleza es otra cosa, pero ver tu panza hacerse grande, ver la báscula subir y subir, que tu espalda te duela diario, ver tus chichis crecer desmedidamente, la aparicion de estrías, todo eso es un coctél que puede ser desastrozo para la seguridad de una mujer, para mi seguridad. ¿Le seguiré gustando a mi novio? ¿No le dará cosita estar conmigo? ¿Va a aguantar los meses que se tienen que aguantar o me va a dejar? Este estado es un estado milagroso, pero tiene un ladito oscuro que no sé si otras mujeres sienten o viven pero para mi así ha sido.
Ahora que estoy en el último “jalón” me he deprimido mucho, las hormonas están enloquecidas y algunas embarazadas sufren depresión pre parto o depresión post parto o ambas, yo tengo la primera y es difícil lidiar con emociones que llegan sin buscarlas, con pensamientos que no quiero que estén pero están. Sumado a eso, todos estos meses, junto con los primeros en los que empecé la relación con mi novio, se ha producido una “limpieza” de gente que por muchas razones se ha ido, razones tales como chismes, porque la gente no puede lidiar con la verdad y entonces no aceptan la verdad y creen que es mentira, o no aceptan o no creen en la felicidad real del de a lado, o simplemente eran personas que profesaban un cariño que realmente nunca fue cariño. Sin embargo gracias al amor entre mi familia (mi novio, mi hija y yo), he aprendido mucho, a resistir dolores físicos, a resistir dolores emocionales, a lidiar con pérdidas, a decir “adiós”, a decir “hola”, a que me importe menos lo que otros piensen de mi, y una de las más importantes, a no confundir amistad con compañerismo, y es que una de las cosas más feas, entre todas las buenas, ha sido darme cuenta que más gente de la que creí, no eran realmente mis amigos, eran personas con las que conviví mucho por trabajo, otras con las que salía y me iba de fiesta cada fin de semana, otras que “me dieron el beneficio de la duda” y se aventaron a ser mis “amigos” por “buena gente”, otros que al primer chisme no me dieron el beneficio de la duda pero si me dieron la espalda y otros que como ya no me iba de fiesta dejaron de buscarme.
Este tipo de limpiezas al principio parecen horribles, hacen a uno sentirse una mierdita, pero al final son limpiezas necesarias que de no suceder me tendrían viviendo en una mentira constante, a pesar de que de repente (juntando mi estado hormonal) me siguen doliendo, creo que una de las cosas más bonitas de estar aquí, vivo, es tener cerquita a la gente que de verdad nos quiere y queremos, a los que no les da güeva ir a visitarte o dejar una fiesta por ir a un café, los que hacen un largo recorrido para ir a verte a casa, los que te sorprenden en tu cumpleaños, los que no ponen diez mil pretextos para no verte, los que te mandan un mensaje de buenas noches o buenos días.
Para concluir, mi embarazo ha sido el proceso que me ha regalado un crecimiento y aprendizaje que ninguna escuela ni libro ni nada me hubiera dado, me ha acercado más que nunca a mi familia, me ha hecho entender que al final todo es tan sencillo como dejar fluir y aceptar los cambios y no aferrarse. Es un trabajo diario, de meditación, de conexión con esa energía interior, de aceptación, de agradecimiento, de fusión con el lado femenino. Todavía falta un mes, todavía tengo un poco de miedo y ansiedad de lo que va a pasar, todos los días pido por Florencia, porque nazca bien, por mi, por mi salud, todos los días pido por mi familia, por mi novio, para que coma más verduras y frutas y fume menos, para que las costumbres y la vida actual tan deschabetada no nos separen y sepamos ser inteligentes y cuidemos este regalo que se nos dio y que pocos tienen la dicha de experimentar, para no dejarnos morir y ser de esas pocas parejas que logran conservar el amor tan grande pese a los miles de baches que se vayan apareciendo en el camino.
No sé qué pase pero pase lo que pase, agradezco mi hoy.